Piña de Millo

Se trata de una planta herbácea perteneciente a la familia de las gramíneas, de porte robusto de fácil desarrollo y de producción anual.
Requiere altas exigencias en luz y moderadas de temperaturas, no prosperando bien en zonas o épocas muy húmedas.

Su orígenes son muy remotos,  se cree que desde hace más de 7000 años se cultivaba en Méjico y en América Central, en Europa  fue introducida después de la conquista. Hoy día su cultivo está muy difuminado por todo el resto de países, destacando EEUU,  y en especial en toda Europa donde ocupa una posición muy elevada. En España al igual que en Canarias las variedades dulces han ido ganando mercado. Se trata de híbridos originariamente obtenidos en Estados Unidos, (principal país productor).
Como provincias con mayor superficie destacamos en nuestro país a León (62.208 ha), Huesca (50.063 ha.) y Badajoz (42.100 ha.)

En nuestra provincia, según datos de la Consejería de Agricultura, la superficie dedicada a este cultivo ha decaído en los diez últimos años, pasando de unas 1.000 a 350 ha. (año 2005), estando aproximadamente el doble bajo riego, destacando como principal productor el municipio de La Laguna (43 ha.), San Sebastián de la Gomera (30 ha.), San Juan de la Rambla (27 ha.), Los Realejos (23 ha.) e Icod  (20 ha.)
En Canarias existen más de 150 variedades locales  de “millo canario”, englobando plantas de diferentes portes,  rústicas y cultivadas fundamentalmente para producir en verano y en secano, muchas veces asociadas a otros cultivos. Su grano es muy apreciado en nuestro mercado por su sabor, aunque la planta presenta dificultades para producir piña en invierno debido a problemas de polinización motivado por las menores temperaturas.
Las variedades foráneas cultivadas localmente son híbridos, en su mayoría dulces, de gran rendimiento y homogeneidad que han ido desplazando a las variedades locales.

Supone una fuente importante de carbohidratos, vitamina C y de fibra, (por lo que ayuda a regular el intestino y a prevenir el cáncer de colon),  al igual que el resto de los cereales su consumo habitual tiene efectos beneficiosos sobre la diabetes,  los trastornos metabólicos y ayuda a reducir el colesterol. También aporta importantes cantidades de vitamina del grupo B (fundamentales para el sistema nervioso y la piel),  fósforo y magnesio.

A la hora de escoger la piña de millo hay que tener en cuenta que las hojas que la recubren estén verdes y que los granos estén enteros y consistentes.