Calabaza

La calabaza es una planta herbácea, anual, rastrera de hojas anchas, lobuladas y acorazonadas en la base, y de largos tallos con zarcillos que pueden medir hasta diez metros.

Fue introducida en Europa por los españoles procedente de Méjico y otras regiones de América. Es muy exigente en temperaturas, no requiere excesiva humedad excepto en la fructificación, y se adapta bien a diferentes tipos de suelos. La recolección, dependiendo de las variedades, se suele iniciar a partir de los cinco meses después de la siembra. 

En Canarias existen alrededor de 419 has. dedicadas a este cultivo (más del 90% en regadío), 161 en la provincia de S/C de Tenerife y el resto en Las Palmas, en donde se ha experimentado un incremento de aproximadamente el 100% durante los últimos diez años. Destacando en nuestra provincia los municipios de Arico (26 ha.), Fasnia  (16 ha.) y Güimar (13 ha.)
La mayoría del producto cultivado se siembra a partir de semillas seleccionadas por los propios agricultores. Siendo las variedades más demandadas en nuestro mercado las de tipo verde de formas redondas o cumplidas, por encima de las de tipo violín o cacahuete, de color anaranjado.

La pulpa de la calabaza es rica en vitamina A y C, y además ofrece un importante aporte de hidratos de carbonos y sales minerales. Por su gran cantidad de agua y fibra supone un alimento ideal para aquellas personas obesas y con problemas de estreñimiento. Por otro lado, las semillas contienen más del 34% de grasas y son consumidas como frutos secos, machacadas y cocidas ayudan a combatir el insomnio y a prevenir el cáncer de próstata. También no es práctica inusual en nuestras latitudes, el elaborar el “cabello de ángel” a partir de las calabazas denominadas pantanas.